YOGA FUERA DE LA ESTERILLA. 4ª Entrega

Swami Ambikanandaji está publicando en el blog de la Traditional Yoga Association (http://www.traditionalyoga.org) una serie de artículos bajo el título "Yoga fuera de la Esterilla". Por su gran interés os iremos ofreciendo aquí su traducción.

En una época en la que se ofrece todo tipo de Yoga –desde el Hot Yoga hasta el Yoga con cabras; desde personas a las que se les da chutes de tequila antes de su "Yoga" hasta el Yoga de los "hechizos mágicos de Harry Potter"- es importante que nos preguntemos qué hacemos con el Yoga y si estamos cumpliendo con sus expectativas o lo estamos distorsionando. Como el Yoga en la esterilla se reduce con frecuencia a posturas y ejercicios de respiración, exploro, ante todo, el yoga más allá de la colchoneta.

CUARTA ENTREGA: DIRECCIONARNOS

Swami Venkatesananda con swami Sivananadaji

 Este mes celebramos a Guru Purnima, el día en el que tradicionalmente honramos a nuestra propia guru y todos los linajes de gurus. Son ellos y ellas quienes asumieron la responsabilidad en cada generación de transmitir la gran enseñanza del Yoga a la siguiente. Nosotras, en nuestra generación, somos beneficiarias de su diligencia constante. Por lo tanto, parece un buen momento, mientras estamos examinando la fe, analizar este concepto de "gurús".

No Renunciar a la Responsabilidad

Con demasiada frecuencia, el/la guru es vista como una forma de renunciar a nuestra propia responsabilidad en nuestro camino espiritual y entregársela a otra persona. ¡La más breve búsqueda en Internet indicará las muchas formas en las que esto no funciona! Las historias de abuso físico, mental y sexual por parte de los llamados gurus de Oriente y Occidente son ahora legendarias.

¿Pero dónde, en esto, está nuestra propia responsabilidad personal?

En su artículo “Agresión Sexual en la Comunidad de Yoga: un Mea Culpa”1publicado en el influyente Yoga Journal, Genny Wilkinson Priest, autora, informa sobre lo que ahora es bien conocido: la agresión sexual a estudiantes por parte del "guru" de Ashtanga J. Patabhi Jois. Ella escribe:

"Algunos maestros, aunque posiblemente no sean suficientes, se han presentado para disculparse con las víctimas de Jois, reconociendo su culpabilidad en el abuso, ya sea porque lo ignoraron como yo lo hice, o enviaron a sus alumnas a practicar con Jois conociendo muy bien los riesgos".

¿Cuál es nuestra responsabilidad si otro/a estudiante sufre una agresión? Como Yogins esa debe ser la primera pregunta que nos hagamos. Es muy fácil caer bajo el hechizo de un hombre o mujer "popular" y poderoso/a y luego decidir dejar de lado todo discernimiento personal y la responsabilidad de nuestro propio camino de los/las demás estudiantes. La Sra. Priest tiene toda la razón al decir que tales facilitadores deberían emitir una disculpa.

No estoy tratando de culpar a la víctima. Estoy culpando al resto de nosotras cuando tales agresiones se han convertido en conocimiento de dominio público. ¿Por qué seguimos acudiendo a estos autodenominados "gurus", aprobando así su comportamiento? Como dijo Edmund Burke hace muchas décadas: "Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada". Creo que las mujeres pueden ser incluidas en eso. Podríamos sentir que su comportamiento no es nuestra responsabilidad, pero si nosotras no los hacemos responsables, ¿quién lo hará?

Lamentablemente, este tipo de abuso no se limita al Yoga: el movimiento #MeToo lo inició una famosa estrella de cine que finalmente rompió años de silencio sobre el abuso en esa industria. El periódico The Guardian informó hace un año que más de 3.000 clérigos en la Iglesia de Inglaterra se enfrentan a cargos de abuso sexual2. Parece que dondequiera que algunas personas tengan poder e influencia sobre otras, esto sucede. Pero aquí estamos viendo cómo los Yogins lidiamos con esto en la relación de guru / discípulo/a.

Antes que nada, al decidir quién es nuestro/a guru, de quién asumiremos el liderazgo, quiénes serán nuestros puntos de referencia, debemos comenzar por asumir la responsabilidad personal. Para hacerlo, antes de declararnos discípulas/os de cualquiera, debemos observar a la persona y, como en todas las demás cosas de la vida, practicar viveka, discernimiento.

¿Cómo es la conducta de esta persona con los demás?

¿Es respetuoso/a con la autonomía de todas aquellas personas con quienes trata?

¿Hacen lo que predican?

El problema con el/la guru con quien tenemos poco contacto personal es que podemos crear de ellos un ser espectacular y mítico. El/la guru tiene un gran ashram, decenas de miles de seguidores, ricos y famosos se congregan en torno a él /ella ... ¿deben ser buenos/as? ¿correcto? Parece que hemos pasado de una era de valor y significado a una era en la que solo cuenta el poder material.

Swami Krishnananda de la Divine Life Society (Sociedad de la Vida Divina) de Rishikesh, India, a menudo nos recuerda que la filosofía es la búsqueda de los valores más altos de la vida, no los valores del mundo tal como están disponibles para nosotros. Si el estatus y la riqueza son los criterios para tu juicio, has perdido viveka. Entonces, cuando los pies de barro se vuelven evidentes, la fe se rompe y con demasiada rapidez le echamos la culpa a esos pies. No fueron los pies de barro vestidos con elegantes zapatos los únicos responsables: nosotras les acompañamos.

Mi propio guru, Swami Venkatesananda solía decir: "Un fuego puede producir humo que oscurece su luz y entonces permanece la oscuridad". Somos ~ cada una de nosotras ~ lo que buscamos, ya somos la luz, pero esa luz está oscurecida y necesitamos orientación. El/la guía debe iluminar el camino, no oscurecerlo aún más.

En la Bhagavad Gītā, una de las enseñanzas del Yoga más famosas y ciertamente el diálogo más famoso entre guru / discípulo/a, Arjuna declara a Kṛṣṇa:

“Śiṣyas te'ham śādhi māṁ tvāṁ prapannaṁ”

"Soy tu discípulo, me refugio en ti, enséñame.”3

Arjuna conocía a Kṛṣṇa desde hacía mucho tiempo, habían comido juntos, cazado juntos, eran viejos amigos. Pero Arjuna se encontró en un terrible dilema y no podía ver una salida. Kṛṣṇa no le ofrecía un escape de la situación, solo estaba dispuesto a señalar una forma de lidiar con ella. Arjuna declara su voluntad de aprender en esa hermosa declaración.

Lo que hay que recordar aquí es que en ningún momento en esta Gītā, Kṛṣṇa, el avatar de su época, se declara a sí mismo como el guru de Arjuna. Esa decisión está en manos de Arjuna. Kṛṣṇa  ofrece la verdad con elegancia y serenidad, y conduce el carro de Arjuna hacia donde su discípulo lo dirige.

Debemos aprender de esto que somos nosotras quienes asumimos la responsabilidad ser discípulas, de ser estudiantes, de decidir quién será el/la gurú.

La Puerta

Swami Venkatesananda, él mismo en ese momento un "guru global" que viajó por el mundo enseñando, entró en un diálogo con el gran Jiddhu Krishmanurthi (se consideraban amigos) que todavía está disponible en You Tube4.

Swamiji se colocó en la posición de estudiante en el diálogo y preguntó por el guru. Comenzó recordándonos a todas el significado de la palabra guru: gu = oscuridad, ru = disipador. El/la guru es quien disipa la oscuridad.

En el diálogo que sigue están de acuerdo, el/la guru simplemente señala a El Camino. En este caso usan la analogía de una puerta: me encuentro en una habitación oscura sin saber dónde está la puerta; el/la guru me señala en su dirección. Sin embargo, yo tengo que cruzar la habitación, abrir la puerta y atravesarla. Señalar el camino es el trabajo del/de la guru. Cuando tropiezo o salgo del camino, el/la guru me recordará dónde está la puerta. Sin el/la guru que me dirige hacia la puerta, puedo perder la esperanza sola, en la oscuridad.

Lo que ambos acordaron es que el/la guru no me toma de la mano, el/la guru no me abre la puerta ~ ese es el trabajo de la discípula, la responsabilidad de la discípula. Al señalar la posición de la puerta, ha disipado mi ignorancia sobre la dirección de la salida; Yo, la discípula, debo hacer el viaje pasando por ella.

Elegir la Oscuridad

Por supuesto, podríamos elegir quedarnos en la oscuridad. Después de todo, es a lo que estamos acostumbradas, a lo que estamos familiarizadas ~ y existe cierta seguridad en la familiaridad.

Abrir la puerta y atravesarla me transformará. Todo lo que cada una de nosotras piense y sepa sobre nosotras mismas y nuestro ser en el mundo se verá irrevocablemente alterado cuando abrimos y entramos por esa puerta. Nuestra tragedia es que a menudo nuestras inseguridades, nuestras vanidades, nuestras fragilidades, incluso nuestros traumas, son más reconfortantes que lo desconocido. Quizás es por lo que el Rg Veda advierte:

“Uno, aunque lo ve, no ve;

Y otro, aunque lo oye, no oye ... ”5

Esto está bellamente ilustrado en la Bṛhadāranyaka Upaniṣad. Un día el sabio Yājñavalkya informa a sus esposas ~ Maitreyi y Katyayini ~ que se retira al bosque y que no se lleva nada con él; su riqueza se dividirá equitativamente entre las dos. Maitreyi responde de inmediato diciendo que renuncia sin reparos su mitad, más bien preferiría que el sabio le enseñara la Verdad. Katyayini, por otro lado, considera su buena fortuna mientras se larga con el botín.

Trascendencia, verdad, conocer a ese Ser más profundo / superior que no está limitado al nacimiento de este cuerpo, a las restricciones de esta vida, al flujo de esta mente, no es como “conocer” un objeto con el que tengo contacto ~ es una transformación de la identidad. Esta transformación requiere abandonar, abandonar todo lo que soy ahora por otra "experiencia de ser/seidad", una de la que ahora no sé nada.

Cada día elegimos ir hacia donde apunta el/la guru, a la Verdad, no menos de lo que eligió Maitreyi.

El/la guru ~ el/la disipador/a de la oscuridad de nuestra ignorancia ~ seguirá apuntándonos en dirección a la puerta. Debemos asumir la responsabilidad de hacer el viaje. Quizás es por eso que a Swami Venkatesananda le gustaba citar al sabio Vaśiṣṭha: “La iluminación no se alcanza recurriendo a un maestro o una enseñanza; pero no se tiene sin ellos.”6

Acercándose

En esa primera enseñanza del Yoga, la Kaṭha  Upaniṣad, Nachiketas, el buscador, elige a la Muerte como su guru y pide que se le enseñe sobre la realidad detrás de la vida y la muerte. El maestro ofrece todo tipo de alternativas: larga vida, riqueza, estatus, todas las cosas buenas. Nachiketas rechaza todas ellas e insiste en obtener una respuesta a su pregunta.

La Muerte, con la enseñanza que sigue, señala la dirección de la puerta ~ y comienza su enseñanza diciendo:

śrvaṇāyāpi bahubhir yo na labhyaḥ

śṛṇvanto'pi bahavo yaṁ na vidyuḥ |

āścaryo vaktā kuśalo'sya labdhāāścaryo jñātā kuśal ānuśiṣṭaḥ || 7 ||

No muchos oyen hablar del Ser.

Y de quienes lo hacen, no muchos Lo conocen.

Es raro encontrar a alguien que Lo pueda enseñar.

Y es raro encontrar a alguien que Lo pueda aprender.

Gloria tanto a quien enseña como a quien recibe la enseñanza. (7) 7

Os deseo a todos/as un feliz Guru Purnima el 16 de julio de este año, honrando todo lo que les ha señalado el Camino y honrando al discípulo dentro de ti.

Ātmānaṁ viddhi

Conociendo el Ser, conoce todo.

  Swami Ambikananda

 

Referencias

1. https://www.yogajournal.com/lifestyle/sexual-assault-in-the-ashtanga-yoga-community

2. https://www.theguardian.com/world/2018/feb/10/church-of-england-faced-3300-sexual-abuse-claims-figures-reveal.

3. Bhagavad Gītā Cápitulo 2, verso 7.

4.https://www.youtube.com/watch?v=oByk2UgRkzc

5. Rg Veda 10: 71: 4.

6. La canción de Dios ~ Lecturas diarias; traducido por Swami Venkatesananda publicado por Chiltern Yoga Trust.

7. La Katha Upanishad1: 2: 7, traducido por Swami Ambikananda publicado por Frances Lincoln, Londres.

 

Nota de traducción 1: La autora, swami Ambikanandaji, escribe incluyendo los dos géneros en el original. La traductora ha optado por usar el género femenino cuando usar ambos recargaría el texto.

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