El yoga tiene ya 5000 años desde su primera mención en la literatura y se ha extendido por todo el mundo, a muchos kilómetros de las estribaciones del Himalaya donde surgió. Fiel al espíritu del yoga, cada generación se ha basado en la sabiduría de las generaciones pasadas para mantener Yoga como una experiencia viva y vivida en lugar de hundirse en un dogma estancado. Pero, si lo que practicamos y hacemos queremos que siga siendo Yoga, debemos estar en contacto con sus orígenes.

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Serie "El Primer Yoga"
El sabio Patañjali nos dice en sus famosos Yoga Sūtras que la conciencia con la que hemos nacido, citta nāḍī, nos mantiene prisioneras de las respuestas mecánicas y habituales que nos llevan a una repetida infelicidad. El Yoga nos llama a desarrollar una “mente nueva”, dhyanaja citta, que nos lleve a una libertad espiritual en la que nuestra humanidad se pueda expresar más profundamente.
Serie "Una Mente Nueva"
Esta Serie “Mente Nueva” presentará prácticas de Yoga que cambien nuestra conciencia para crear la “mente nueva”.

 

Swami Ambikanandaji está publicando en el blog de la Traditional Yoga Association (http://www.traditionalyoga.org) una serie de artículos bajo el título "Yoga fuera de la Esterilla". Por su gran interés os iremos ofreciendo aquí su traducción.

TERCERA ENTREGA: LA FE COMO CAMINO

“El espíritu de indagación no es una apetencia que se pueda satisfacer:

es un fuego que consume al investigador y su luz y calor son conocimiento. ...

El yoga es esta luz; es el espíritu de la investigación interminable."

Swami Venkatesanandaji

  

En una época en la que se ofrece todo tipo de Yoga –desde el Hot Yoga hasta el Yoga con cabras; desde personas a las que se les da chutes de tequila antes de su "Yoga" hasta el Yoga de los "hechizos mágicos de Harry Potter"- es importante que nos preguntemos qué hacemos con el Yoga y si estamos cumpliendo con sus expectativas o lo estamos distorsionando. Como el Yoga en la esterilla se reduce con frecuencia a posturas y ejercicios de respiración, exploro, ante todo, el yoga más allá de la colchoneta.

  1. LA FE COMO CAMINO

La última vez tratamos sobre usar el āsana -nuestro tiempo en la esterilla- para convertirnos en Maestras de la Conciencia y llevar esta maestría a nuestras vidas fuera de la esterilla. Es una enseñanza desafiante ~ y lleva tiempo. El gran filósofo estoico Epicteto dijo: "Los filósofos nos advierten que no estemos satisfechos solo con el aprendizaje, sino que también debemos añadir práctica a nuestro estudio”1. O, como lo habrían dicho los antiguos Yogins:jñāna  (conocimiento) y karma(acción) son inseparables. Por lo tanto, en cada desafío fuera de la esterilla, tratamos de enfrentarlo con la misma maestría de la conciencia que adquirimos en la esterilla.

 

Comida para el Tiempo

¿Por qué molestarnos en lo más mínimo? Porque sabemos que somos alimento para el tiempo: nos devora a cada una de nosotras, alta o baja, como siempre lo ha hecho -y nos preguntamos si hay algo de nosotras que exista más allá de este tiempo, este espacio, este ahora. La respuesta parece ser que encontramos ese "más allá" misterioso prestando un tipo particular de atencióna este tiempo, este espacio, este ahora. En la primera enseñanza del Yoga, el buscador Nachiketas se acerca a la Muerte y pregunta: ¿qué nos sucede después de la muerte? ¿Algo? ¿Nada? La muerte responde2:

taṁ durdarśaṁ gūḍham anupraviṣṭaṁ
guhāhitaṁ gahvareṣṭhaṁ purāṇaṁ
adhyātma yogādhigamena devaṁ
matvā dhīto harṣa śokau jahāti || 2:12 ||

 

Ese Ser que deseas conocer,

que es sutil y difícil conocer,

está ahí, en lo más profundo de ti.

Dirige todos tus pensamientos y toda tu investigación

a ese Ser antiguo y radiante.

Esta práctica se llama Adhyātma Yoga.

Con ella te elevarás por encima de la alegría y el dolor. (2:12)

 

Hay algo más acerca de nosotras mismas que espera ser descubierto, y el Yoga es un camino que se ofrece para este descubrimiento. Adoptamos su práctica con fe en que lo que ofreció Yama, la Muerte, en esta enseñanza, es así. Sin embargo, es necesario comenzar por examinar la fe.

 

La Fe en la Era de la Ciencia

Para muchas, la fe se ha convertido en una palabra impronunciable  y a las personas "con fe" se las considera como irracionales. En nuestraépoca, nuestra comprensión de nosotras mismas como seres humanos se ha reducido a nada más que al gen "egoísta" que lucha por la continuidad y al ego luchador atrapado entre el id y el superego. Vernos a nosotras mismas como más que esto, en el zeitgeist de ahora, es sucumbir a la "no-ciencia", a la ingenuidad, a la superstición. (¡Lo que podría ser la razón por la que tantos/as Yogins de nuestro tiempo son tan rápidos en reducir el yoga a "una ciencia"!).

La fe se condena justificadamente cuando se define y se practica como fanatismo dogmático.

Pero el dogmatismo no es la fe que abrazamos o practicamos como Yogins. No estamos comprometidas con la creencia de que hay algo más, algo más allá de lo físico y lo tangible -tenemos fe en que podría haber algo más y, por lo tanto, lo buscamos de la manera en la que los antiguos Yogins nos enseñaron a buscar. Es en la búsqueda en lo que ponemos nuestra fe.

Por supuesto, hay quienes practican los āsana-s y la respiración del Yoga simplemente por su salud y bienestar y para quienes eso no forman parte de su fe. Sin embargo, en esta serie de blogs, me dirijo a aquellas personas que buscan un Yoga más allá de lo físico y lo tangible, un Yoga que pueda integrarse en sus vidas y desde el cual puedan vivir, prestando esa "atención particular". Esta atención requiere tanto la fe como la duda.

La duda está en el corazón de la fe del/de la Yogin, su compañera íntima, al igual que la duda es el corazón de la ciencia. Si cualquier científico/a declarara estúpidamente que un "hecho científico" está más allá de la investigación adicional, fuera de los límites de una exploración más profunda, sería despedido/a del trabajo. En el Yoga, como en la ciencia, la duda nos mantiene en la búsqueda. Al menos en esto, el Yoga se parece a la ciencia.

 

Conocimiento y Conocimiento

Un concepto de conocimiento con el que estamos familiarizadas en Yoga es jñana. Se menciona no menos de 18 veces en los Sūtra-s del Yoga de Patañjali3. Sin embargo, es importante entender -como señaló el sabio- que jñana representa todo tipo de "conocimiento" o cognición, independientemente de que sea verdadero o falso. Por ejemplo, en un determinado momento de nuestra historia, supimos  de manera absoluta que la tierra era plana -era jñana, "un conocimiento"- ¡y mantuvimos eso hasta que “supimos” de manera absoluta que no lo era!

De manera similar, el autoconocimiento limitado a lo psicológico es jñāna; podría ser perfectamente válido en momento dado pero, como la Tierra plana, está sujeto a cambios.

Existe otro tipo de conocimiento, el conocimiento que busca el/la Yoguin: prama o prajña, a los que se hace referencia en Sūtra-s del Yoga de Patañjali3. Estos describen el conocimiento que es no-cambiante porque lo que conoce y el acto de conocer (pramāṇa) son no-cambiantes y se han asimilado entre sí.

El camino a pramāṇaes a través de jñana, pero podemos ver cuán complicado es esto. Tal vez por esto es por lo que Yama llamó al Yoga "el filo de la navaja" en esa primera gran enseñanza, la Kaṭha Upanishad.

El sabio Patañjali nos dice que mientras no dominemos la conciencia -aprender a volcar nuestra atención hacia el interior (pratyāhāra), fijarla (dhāraṇā) y mantenerla estable por un tiempo (dhyāna)- no podremos tener la experiencia de samādhi en la que conocemos nuestro verdadero Ser. Ese "verdadero Ser" (svarūpa) no es nuestra experiencia actual de nosotras mismas, así que procedemos por fe, siguiendo las instrucciones, el camino, que él y otras personas nos dejaron para llegar hasta allí. Estamos usando jñana para llegar a pramāṇa: usamos la fe para llegar a saṁprajñātaḥ: el verdadero conocimiento del Ser/Yo/Sí mismo.

 

La fe es universal

La fe parece ser ubicua: si tienes fe en el éxito, en eso trabajas. Atribuido a varias fuentes, un tipo sabio (que tenía poca comprensión del mundo) dijo: "Cuanto más trabajo, más suerte tengo". Nuestra fe en el éxito mediante el trabajo duro no se inmuta ante la realidad de que la mayoría de las personas en nuestro planeta trabajan arduamente a cambio de un acceso muy pequeño a la recompensa de la tierra. Sobre las puertas del campo de concentración nazi, Auschwitz, forjadas en hierro, estaban las palabras "arbeit macht frei": "el trabajo te libera". Sabemos sin lugar a dudas que el brutal trabajo forzado del campo de concentración no liberó, en realidad, a las personas allí enterradas. Sin embargo, la fe en el éxito mediante el trabajo duro sigue siendo un artículo de fe, ¡y sin que nos mofemos de ello de la manera en la que lo hacemos de la fe en la trascendencia!

Por lo tanto, como parte de nuestro autoestudio, cada una de nosotras necesitamos investigar nuestra propia fe: ¿en qué es en lo que tenemos fe?

 

La fe y el Relato

Nuestro sabio del Yoga Patañjali enseñó svadhyāya tanto como parte intrínseca de su sistema de Kriya Yoga como cuando después articula los ocho miembros que se conocen como Aṣtāṇga Yoga4.

Por lo general, se traduce simplemente como "autoestudio", y podemos ver cómo se el error introduce a hurtadillas, ya que se compone de sva = propio, de si mismo + adhi = sobre, encima + a= hacia, a + ya= ir. Autoestudio parece una traducción adecuada. Pero es una palabra con una historia: siempre significó autoestudio en el contexto de un punto de referencia confiable: āgamā, que significa una doctrina tradicional o un texto sagrado que es un testimonio fidedigno. Según Patañjali5, āgamā es una de las tres formas de llegar a un pramāṇa (conocimiento válido e inmutable). Es nuestro vínculo con lo trascendente.

Otra forma de decirlo podría ser que nos estudiemos en el contexto de algo en lo que tenemos fe, algo más grande que nosotras mismas. El sabio Patañjali habla de que la fe, śraddhā, es lo que precede a nuestra práctica, un "medio por el cual" le damos nuestra energía y atención6.

¿Un āgamā? Al que vuelvo una y otra vez es el Ramayana de Valmiki. Ya sea que una considere este texto como mitológico o histórico es irrelevante para nuestros propósitos: lo estamos estudiando para aprender sobre nosotras mismas.

En esta escritura, el rey, que tiene tres esposas, está a punto de abdicar en favor de su hijo, Rama. Rama es el hijo mayor del rey de su primera esposa. La tercera esposa, Kaikeyee, es la madre del hermano menor de Rama, el noble Bharata. Kaikeyee tiene una sirviente llamada Manthara que parece que se movía con bastante soltura en el lugar. Un día mientras Manthara deambula ve las pancartas y los festejos que se están preparando para la próxima coronación del Príncipe Rama y crece en ella una profunda insatisfacción.

La doncella se acerca a su señora y la reconviene acusándola de estar acostándose y relajándose mientras que a su hijo le están robando trono. Inicialmente, Kaikeyee se resiste, pero Manthara conoce las debilidades de su señora y por eso persiste. Todos están amenazados por esto, advierte, ya que serán desterrados y reducidos a la miseria si se le permite a Rama que ocupe el trono.

Su persistencia da buen resultado y Kaikeyee pone en marcha una serie de eventos que harán que Rama sea desterrado al bosque y que su hijo, Bharata, sea propuesto para el trono (que él rechaza).

Estudiamos este āgamā mientras mantenemos atenta nuestra mirada interior y encontramos todos estos personajes dentro de nosotras mismas: Manthara, Kaikeyee -e incluso los nobles Rama y Bharata.

Nuestras insignificantes insatisfacciones y ansiedades, nuestros vanos temores de rechazo, nuestra necesidad constante de "más", nuestras envidiosas inquietudes -son nuestro Manthara interior- y nuestras propias ansiedades (Kaikeyee) son así fáciles de persuadir en el camino que ellas establecen- bloqueando el cuerpo y el pensamiento en las contracturas que demandan de nosotras.Nuestra fuerza de propósito, nuestra creatividad, se fijan después para servir a un maestro diferente, ya que se disipa el significado que antes nos llenaba.

Por lo tanto, al encontrarnos a nosotras mismas y a nuestras propias reacciones en las páginas de las escrituras -entendiéndonos a nosotras mismas en relación con una escritura- comenzamos a entender nuestras respuestas dentro del contexto de un panorama más amplio. Es importante tener en cuenta que el Yoga no estipula las fuentes -ni la escritura, ni la religión, ni la filosofía- del āgamā en el que debemos poner nuestra fe.

 

La Fe y el Paisaje Interior

Sin fe estamos disminuidas -somos reducidas a un número en una serie, totalmente reemplazables, desprovistas de sentido y espíritu. Al mismo tiempo, es nuestra responsabilidad no permitir que nuestra fe caiga en la superstición o el fanatismo.

En una de las enseñanzas más profundas sobre el Yoga que están a nuestra disposición, la famosa Bhagavad Gita, capítulo 17, Bhagavān Śrī Kṛṣṇa le dice a su discípulo, el guerrero Arjuna: “… yaḥ yatśraddaḥ saḥ eva saḥ“: “cualquiera que sea la fe de una persona, eso es esa persona”. Aquello en lo que tenemos fe determinará nuestros intereses, nuestra atención y lo que perseguimos. Y, más provocativo, como nos dice Śrī Kṛṣṇa, ¡nuestra fe es en lo que nos convertimos!

Todas tenemos fe, nos corresponde a nosotras como Yogins, saber qué es en lo que tenemos fe.

 

Referencias

  1. Discursos, Epíteto 2: 9.  http://classics.mit.edu/Epictetus/discourses.2.two.html
  2. La Kaṭha Upaniṣad traducido por Swami Ambikananda, publicado por Frances Lincoln, 2001.
  3. Sūtra-s del Yoga de Patañjali: jñāna: capítulo 1, sūtra-s 8,9,38,42; capítulo 2 sūtra 28; capítulo 3 sūtra-s 16,17,18,19, 22, 25, 26, 27, 28, 35, 52, 54; capítulo 4 sūtra 31. Prajña:capítulo 1, sūtra-s 20, 48, 49; capítulo 3, sūtra 5. Pramāṇa:capítulo 1, sūtra 7.
  4. En sus sūtra-s, el Sabio Patañjali ubica el aṣtāṇga (ocho miembros) del Yoga (capítulo 2): yama (autocontrol), niyama (oservances), āsana (postura), prāṇāyāma (respiración consciente), pratyāhāra ( retracción de la atención), dhāraṇā (concentración), dhyāna (mantener la concentración).
  5. Sūtra-s del Yoga de Patañjali, capítulo 1, sūtra 7.
  6. Sūtra-s del Yoga de Patañjali, capítulo 1, sūtra 20.

Nota de traducción 1: La autora, swami Ambikanandaji, escribe incluyendo los dos géneros en el original. La traductora ha optado por usar el género femenino cuando usar almbos recargaría el texto.

Nota de traducción 2: “Zetgeist” (así aparece en el original) es una expresión del idioma alemán que significa "el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit)". Se refiere al clima intelectual y cultural de una era. 

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