SERIE "YOGA FUERA DE LA ESTERILLA"

Swami Ambikanandaji está publicando en el blog de la Traditional Yoga Association (http://www.traditionalyoga.org) una serie de artículos bajo el título "Yoga fuera de la Esterilla". Por su gran interés os iremos ofreciendo aquí su traducción.

Primera entrega

"Cuando la conciencia interna funciona sin ser distorsionada, hay una visión clara.

En esa visión clara vemos los problemas que atormentan nuestras vidas ".

Swami Venkatesanandaji

 

En una época en la que se ofrece todo tipo de Yoga –desde el Hot Yoga hasta el Yoga con cabras; desde personas a las que se les da chutes de tequila antes de su "Yoga" hasta el Yoga de los "hechizos mágicos de Harry Potter"- es importante que nos preguntemos qué hacemos con el Yoga y si estamos cumpliendo con sus expectativas o lo estamos distorsionando. Como el Yoga en la esterilla se reduce con frecuencia a posturas y ejercicios de respiración, exploro, ante todo, el yoga más allá de la esterilla.

 

  1. ASUMIR RESPONSABILIDAD

Introducción

En la tradición antigua, el/la estudiante Yogin busca la verdad de su identidad más allá de todo lo que se encuentra entre el nacimiento y la muerte. Finalmente, el compromiso con la práctica (abhyāsa) lleva al Yogin al momento en que el/la guru afirma: “Tat tvam asi”: “Tú eres Eso” y el/la Yogin confirma, desde su propia experiencia personal de ser,“Aham Brahmāsmi”: “Soy Eso”.

Esta es la culminación del Yoga: el momento en que el "yo" situado como un ser en este mundo, se realiza a sí mismo como más que el "yo" individualizado y socializado. Es el momento en que "yo" y "Eso", que se ve hasta entonces como "otro", se reconocen como lo mismo. (Dudo en usar palabras como “Dios” porque evoca imágenes diferentes para cada una de nosotras -por lo que tal vez los Yoguis y las Yoguinis usaron el término “tat”: “Eso”. Posiblemente los sabios védicos lo describieron mejor con su “ekam sat” ~ Un Ser, uno no como un valor numérico que dice “solo este es verdadero”, sino como una negación de la multiplicidad, una afirmación de nuestra unidad con todo lo que es).

En ese glorioso momento de realización, de reconocimiento, nos dijeron los antiguos, finalmente llegamos a “sat-chit-ānanda”: Verdad, Conciencia, Bienaventuranza. Hasta ese momento, dijeron, estamos atrapadas en las polaridades que implica la multiplicidad: alegría y pena, dolor y placer, amor y odio, tranquilidad y rabia, etc.

El yoga se ofreció como una forma en la que nosotras, día a día, asumimos la responsabilidad de llegar a ese momento de reconocimiento, sat-chit-ānanda, ¡incluso aunque reconozcamos que en última instancia no está en nuestras manos!

Por lo tanto, la práctica y el proceso del Yoga no pueden limitarse a lo que sea que hagamos en la esterilla: debemos sacarlo de ella y llevarlo a la vida que vivimos para que sea Yoga. Hay varias cosas involucradas en esto y la primera es: darnos cuenta de que la elección va de la mano con la responsabilidad.

 

 Abhyāsa: La Práctica

Existe una tendencia moderna que nos obliga a pensar que los seres humanos están casi "predeterminados", impulsados ​​completamente por los agentes biológicos de nuestro nacimiento, las fuerzas sociales en las que hemos nacido y / o los impulsos inconscientes que hemos desarrollado a lo largo del camino. El Yoga, en sus orígenes, denuncia esta visión mecanicista de la naturaleza humana, ya sea la visión del biólogo o del psicólogo. La primera enseñanza que tenemos del Yoga como práctica es en la Kaṭha Upaniṣad. En ella, el joven buscador aprende la filosofía y la práctica del Yoga de su maestro, la Muerte, y la primera enseñanza que ofrece la Muerte es que siempre elegimos:

anyat śreyo'nyad utaiva preyas te | ubhe nānārthe puruṣaṁ sinītaḥ ||
tayoḥ śreya ādadānasya sadhu | bhavati hīyate'rthād ya u preyo vṛnīte || १ ||

Yama dijo:

    Hay dos caminos: uno lleva hacia afuera y el otro hacia el interior.

    Puedes recorrer el camino hacia fuera que conduce al placer.

    O el camino interior que conduce a la gracia.

    De estos dos, el camino de la gracia, aunque oculto, es el que lleva a la meta. (2.1)

 

sreyaś ca preyaś ca manuṣyam etastau | samparītya vivinakti dhīraḥ |
śreyo hi dhīro'bhi preyaso vṛṇīte | preyo mando yogo kṣemād vṛnīte || 2 || 

Ambos caminos se encuentran eternamente ante cada persona.

    Así son las cosas.

    Día a día, hora a hora, momento a momento, la persona sabia debe distinguir uno del otro ~ y, en aras del Yoga, elegir cuál caminar.

    Los necios, que se aferran primero a esto y luego a eso, eligen caminar por el sendero exterior (2.2) 1

 

Es bastante claro e inequívoco: podemos dejarnos llevar por nuestras reacciones irreflexivas y automáticas y básicamente nos quedamos donde estamos, o podemos recorrer el camino interior de la conciencia: el camino interior del Yoga. Cada una de nosotras elige -y la elección la realizamos muchas veces a lo largo de cada día.

En la Kaṭha Upaniṣad, el buscador elige responsabilizarse y de ello se deriva y fluye la enseñanza del Yoga. Pero, ¿qué significa “responsabilizarse” en nuestro mundo? Después de todo, nacemos en un mundo que no es de nuestra elección, uno que nos ofrece a cada una de nosotras un conjunto diferente de desafíos e influencias. El Dr. Viktor Frankl, superviviente del campo de concentración y psiquiatra, lo expresó de manera hermosa y sucinta cuando dijo: "... la libertad humana no es de ninguna manera una libertad frente a las circunstancias, sino la libertad de tomar una postura frente a las circunstancias"2. Eso es exactamente lo que Yama ( La Muerte) enseñaba a su joven estudiante Nachiketas (el buscador) hace aproximadamente cuatro mil años.

 

Elegir el Yoga

Nachiketas, se nos dice, quedó desilusionado por el mundo y buscó la verdad en algo más allá de él. Esa es quizás la primera responsabilidad: aceptar que este mundo nunca se ceñirá a nuestras necesidades, carencias o deseos; que cada una de nosotras está llamada a una respuesta diferente de aquella en la que tratamos de imponer nuestra voluntad de manera persistente.

La siguiente responsabilidad es decidir seguir donde estamos o movernos. Podemos ir con el status quo y que nos corrompa y carcoma, o podemos trascenderlo responsabilizándonos. Si elegimos el Yoga, asumimos la enorme tarea de la autodeterminación en el sentido de que nuestra orientación y terreno interior es nuestra responsabilidad a partir de ese momento. Este terreno interior determinará lo que haremos a continuación como un "ser en el mundo".

Desde el momento en que hacemos esto, ante cualquier situación (en la que consideramos a otra persona responsable de cómo pensamos y sentimos) nuestra mirada se mueve más allá de la reacción inicial a nuestra propia responsabilidad. La atención deja de estar involucrada y enmarañada con lo que debería o no debería decirse o hacerse en una situación determinada y, en su lugar, dirigimos una mirada inquebrantable para encontrar nuestra propia implicación en ella -porque solo entonces podemos ver lo que está más allá de ella.

Cuando hacemos esto, sabemos que independientemente de la postura que tomemos para cambiar el status quo, estaría incompleta si primero no nos hubiéramos responsabilizado del terreno interior. En la Bhagavad Gītā, el guerrero Arjuna, ante el enemigo que es también su familia, flaquea en el campo de batalla. Ofrece razones sólidas para su vacilación, evitando la mirada interior y eludiendo la responsabilidad. Kṛṣṇa, avatar y amigo, se abstiene de ofrecerle consuelo -que le tranquilizaría. En cambio, el avatar pretende despertar la conciencia individual de Arjuna (jiva), desestimando las racionalizaciones y dirigiendo la mirada de su amigo hacia el interior, donde se lleva a cabo la verdadera batalla. Señala que no se puede reivindicar la paz antes de involucrarse en la batalla. Y a lo largo de los dieciocho capítulos de la Gītā, el avatar sigue repitiendo este mensaje: que debemos elegir la batalla, sin saber si alguna vez llegaremos a la paz, pero con el conocimiento seguro de que no participar es una ilusión de paz3. Al igual que Arjuna, nosotras también tenemos que abrazar este Yoga que nos pide que nos responsabilicemos. La alternativa es permanecer ignorantes: de nosotras mismas, del mundo en el que vivimos y del misterio que es el fundamento de nuestro ser.

Es una enseñanza que sostiene esta verdad: nuestra búsqueda siempre vacila a menos que se haga por algo más allá de nuestro yo. Esta enseñanza se afirma en otro texto antiguo, el Yoga Vaśiṣtha. Rama, el joven príncipe y primer avatar humano, habiendo descubierto el dolor cuando se aventuró fuera de los confines del palacio, se enfrenta al Sabio Vaśiṣtha con un corazón lleno de desilusión y angustia. El Sabio no le ofreció consuelo con palabras tranquilizadoras y amables. En su lugar, afirmó que el mundo es a la vez doloroso y placentero, un flujo constante de ambos, y que la única manera de lidiar con él es la práctica del Yoga de vicara: conciencia constante del territorio interior -porque solo viendo dónde estamos podemos trascender donde estamos. No es un escape de nuestra situación porque es, ante todo, una aceptación dolorosa de la situación, que incluye la elección de la trascendencia. Esta enseñanza afirma que la característica principal de nuestra humanidad es nuestra asombrosa capacidad para superar nuestras condiciones4: lo que se requiere es una conciencia que incluya responsabilidad. Cuando aceptamos esta responsabilidad, creamos nuevas posibilidades para nosotras y para todos.

 

De la Esterilla a la Vida

Vicara (pronunciado vichara) implica responsabilizarnos de nuestro terreno interior, de nuestras propias respuestas a este mundo, porque independientemente de nuestras circunstancias externas, nuestras respuestas son totalmente nuestras. Reconocer esto requiere una conciencia constante, valiente e ininterrumpida.

Al aceptar esta responsabilidad podría no estar en posición de determinar dónde ir cuando deje la esterilla, pero la elección del tipo de persona que soy al hacer mi propio viaje personal fuera de la esterilla es siempre mía. Al mantener esa verdad en cada célula de nuestro ser ofrecemos a quienes se relacionan con nosotras una forma completamente nueva de hacerlo. Que lo acepten o no, es, por supuesto, su elección y su responsabilidad.

  Swami Ambikananda Saraswati

 

Referencias

  1. Katha Upanishad traducido por Swami Ambikananda, publicado por Frances Lincoln, 2001.
  2. "Psicoterapia y existencialismo: trabajos seleccionados sobre logoterapia" por el Dr. Viktor Frankl, publicado por Touchstone, Simon and Schuster, 1967.
  3. En "Strength to Love", el Reverendo Dr. Martin Luther King Jnr. Repetiría este mensaje en el siglo XX cuando dijo: "Hay una guerra civil que se libra en cada uno de nosotros".
  4. En el libro anterior, el Dr. Frankl escribe que los campos de concentración son un entorno establecido para hacer que las personas se enfrenten a sí mismas y entre ellas. Sin embargo, siempre había prisioneros de los campamentos que se elevaban por encima de sus circunstancias "con una buena palabra aquí y dando el último pedazo de pan allí". Continúa diciendo de ellos: "Ellos fueron los testigos vivos de este hecho: que de ninguna manera estaba predeterminado lo que el campo haría de uno... "

Abril 2019

Nota de traducción: La autora, swami Ambikanandaji, escribe incluyendo los dos géneros en el original. La traductora ha optado por usar el género femenino cuando usar ambos recargaría el texto.

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