“La única cosa de valor en este mundo es el amor. Es eterno, infinito e incorruptible. En este amor este mundo es tu hogar y se destruyen todas las barreras que te separan de otra persona”

Srī Swāmī Sivānanda ji

 

Yoga son todas aquellas prácticas que te capacitan para descubrir la salud, que no es ausencia de síntomas de enfermedad, sino que es totalidad y santidad…un estado interior del ser en el que no hay división en absoluto.”

Srī Swāmī Venkatesānanda ji


“El Yoga tiene que ver con el reconocimiento de que en cada momento de nuestras vidas estamos ante una encrucijada: un lugar de elección, pero también un lugar de infinitas posibilidades. Una vez que somos conscientes de la encrucijada, conscientes desde nuestro cuerpo, conscientes desde nuestro corazón, conscientes desde nuestra mente, sabemos cómo arreglárnoslas para tomar la dirección adecuada.”

Srī Swāmī Ambikānanda ji

SERIE "YOGA FUERA DE LA ESTERILLA" 2ª Entrega

SEGUNDA ENTREGA: EL CAMINO

Swami Ambikanandaji está publicando en el blog de la Traditional Yoga Association (http://www.traditionalyoga.org) una serie de artículos bajo el título "Yoga fuera de la Esterilla". Por su gran interés os iremos ofreciendo aquí su traducción.

"¿Cuál es la realidad de lo que llamo “otro”?

¿Cuál es la realidad de lo que llamo yo?

... Se nos da un hermoso simbolismo:

Vaśiṣtha dice que toda esta creación es como

Una figura sin tallar en un bloque de mármol:

tú eres el escultor ".

Swami Venkatesanandaji

En una época en la que se ofrece todo tipo de Yoga –desde el Hot Yoga hasta el Yoga con cabras; desde personas a las que se les da chutes de tequila antes de su "Yoga" hasta el Yoga de los "hechizos mágicos de Harry Potter"- es importante que nos preguntemos qué hacemos con el Yoga y si estamos cumpliendo con sus expectativas o lo estamos distorsionando. Como el Yoga en la esterilla se reduce con frecuencia a posturas y ejercicios de respiración, exploro, ante todo, el yoga más allá de la colchoneta.

 

  1. EL CAMINO

En la última publicación, comenzamos la exploración de asumir responsabilidad tal y como se recomienda en la enseñanza más antigua que tenemos sobre el Yoga como práctica, la Kaṭha Upaniṣad. Señala que nosotras mismas somos responsables de nuestro paisaje interior y de nuestras respuestas a las situaciones, incluso cuando la situación en la que nos encontramos está fuera de nuestro control.

Esta es una enseñanza difícil y un profesor de Yoga envió un correo electrónico desde los Estados Unidos para preguntar de qué manera nuestro Yoga en la esterilla sirve para este viaje fuerade la esterilla. Es una gran pregunta, una que exploraré en este blog.

Mientras lo hacemos, podemos maravillarnos de que lo remarcable del Yoga es que, si bien es un camino místico, a diferencia de cualquier otro no excluye al cuerpo. No lo exalta ni lo rechaza, más bien, la/el Yogin usa el cuerpo para estabilizar la atención.

 

Prestar atención

En una época en la que, como lo expresó Oscar Wilde, tendemos a "saber el precio de todo y el valor de nada"1, el antiguo Yogin señaló a nuestra atención, a nuestra conciencia, como lo más valioso que cada una de nosotras tiene que aportar.

El Sabio Patañjali comienza sus Sūtra-s del Yoga definiendo el Yoga:

yogaś citta-vṛtti-nirodhaḥ || 2 ||

Yoga es el acallar el movimiento del pensamiento en la mente. (2)

Los ideales que nos han metido en la cabeza machaconamente como las cosas que marcarán nuestro éxito, desde el peso corporal ideal hasta la carrera e ingresos ideales, con el tiempo los hemos ido haciendo nuestros. Ellos se han convertido en el edificio de pensamiento respecto al que intentamos estar a la altura con tanta desesperación. ¡Cada pensamiento en este viaje es sostenido y fortalecido por otros cien! Cada uno es el bloque de construcción de nuestra propia identidad. Cada uno se convierte en el: “Si tan solo ...”

El Sabio señala que tenemos que profundizar, para descubrir nuestra verdadera realidad:

tadā draṣṭuḥ sva rūpe-avasthānam || 3 ||

Entonces quien ve se establece en su verdadera identidad. (3)

 

vṛtti-sārūpyam-itaratra || 4 ||

En las demás ocasiones, (quien ve) se identifica con cualquier pensamiento que elija de entre los muchos que fluyen. (4)

Nuestra realidad está oculta para nosotras, es lo que nuestro Sabio nos estaba diciendo, y está enmascarada por capas de pensamiento fluctuante. Poner atención en quietud es el trabajo del Yoga -mirando a través de estas capas, observando detenidamente más allá de los monstruos y los lugares oscuros, viéndolos en lugar de involucrarnos con ellos- manteniendo nuestra atención fija en su viaje hacia ese profundísimo espacio donde encontramos la luz. La luz es un conocimiento que nuestras ciencias o tecnologías no pueden medir, pero que es el sustrato de todo nuestro conocimiento, de toda nuestra armonía, de todo nuestro gozo: sat-chit-ananda.

Esto lo iniciamos en la esterilla, aunque no lo dejemos en ella.

 

Nuestra armadura

Todos estamos algo familiarizados con la historia de los perros de Pavlov: los perros en presencia de un estímulo ~ el sonido de una campana ~ reciben comida cada vez que suena la campana; después de unos pocos toques de campana, los perros salivan cuando suena la campana, incluso cuando no se presenta comida.

De manera similar, piensa en un niño/a que se estira para alcanzar algo, pero la madre ve que es peligroso ~ un cuchillo, una llama, etc. ~ por lo que grita para que su hijo/a se detenga y retira ansiosamente la pequeña mano. Si eso sucede varias veces, el niño comenzará a inhibir el estirar el brazo -la investigación indica que a menudo lo hace reteniendo a la vez la respiración porque la respuesta de ansiedad de los padres se presenta al niño como un peligro. Esta inhibición se realiza conscientemente al principio, pero finalmente se convierte en un control inconsciente. Pronto evaluamos el riesgo antes de alargar el brazo como una reacción automática, inhibiendo el estiramiento. A esta inhibición, el psicoanalista del siglo XX Wilhelm Reich, la denominó "acorazamiento muscular".

Reich sostuvo que este proceso de acorazamiento era una respuesta del niño/a a una amenaza percibida y que su precio es una disminución de la sensación de libertad. La contracción muscular consume energía y después, con el tiempo, se vuelve acorazada y fija.

Esta es la reacción de nuestro "perro de Pavlov" ante cualquier amenaza percibida y permanece así hasta que la cuestionemos. En nuestras esterillas, cuando logramos realizar el āsana con plena intención y atención ~ con nuestra conciencia constante en lugar de caer en la corriente de vṛtti ~ nos encontramos con nuestro propio acorazamiento muscular. Ese acorazamiento, señaló Reich, es una "... unidad entre la función somática y la psíquica"2. O, como dijeron los antiguos Yoguis, la mente y el cuerpo no son entidades separadas, son Prakṛti, nuestra naturaleza manifiesta: tensión en uno es tensión en el otro3.

La mente, citta, es una con el cuerpo en la creación de estas tensiones. Permitir que la conciencia, buddhi, se convierta en la observadora y no sea partícipe, es el comienzo de la búsqueda del Yoga y comenzamos ese viaje en la esterilla, mediante el āsana y el prāṇāyāma.

Esta conciencia de búsqueda constante es lo que impide que Yogāsana se convierta en otro conjunto de movimientos "mecánicos".

John Dewey, el filósofo, psicólogo y reformador educativo estadounidense, señaló que en nuestra sociedad moderna no descuidamos el cuerpo, sino que "entrenamos y educamos al cuerpo como si fuera una máquina"4. Estos movimientos mecanicistas y repetitivos -como en gimnasia escolar, clases de educación física, regímenes de fitness- señaló Dewey, niegan la intención y demuestran una hostilidad cultural subyacente hacia el cuerpo que niega su inteligencia inherente.

Yogāsana no es eso; por ello la fuerza no tiene cabida en la esterilla porque, como todo físico de primer año te dirá, la aplicación de cualquier fuerza crea inmediatamente una fuerza contraria. En cambio, el/la Yogin elige el poder de la conciencia en la búsqueda del descubrimiento. A medida que avanzamos en āsana, evocamos y mantenemos una mirada inquisitiva, encontrando la inteligencia interior y liberando lentamente sus poderes transformadores desde los pliegues de tensión que se han colocado sobre ella. Sin esa mirada, no es Yoga, sino simplemente otro conjunto de movimientos mecánicos que nos aprisionan más profundamente en un acorazamiento que comenzó antes de que fuéramos conscientes de ello.

Āsana no solo nos muestra las tensiones musculares y el acorazamiento, sino que también expone las tensiones y ansiedades que condujeron a ellos. Solo necesitamos agudizar nuestra mirada interna (pratyāhāra5) para descubrir cómo las defensas y el acorazamiento de nuestros músculos se integran en nuestra personalidad, nuestra identidad, nuestro frágil sentido del yo.

Sin embargo, lo que ofrece el Yoga no es el psicoanálisis o la terapia, sino un viaje que pasa del ser "fabricado" al Ser más profundo: el Ser que descansa en los corazones de todo: caitanyam ātman, el Ser Consciente Universal.

 

¿Pulsera u oro?

En el Yoga Vaśiṣtha, el Sabio sigue llevando la atención del joven Príncipe Rama a su brazalete de oro para demostrar esta verdad: la pulsera es a la vez una pulsera y oro. Su realidad en cuanto a pulsera se puede cambiar: se puede fundir y convertir en un colgante, o pendientes, o en una gran cantidad de otras piezas de joyería. Sin embargo, el oro es su realidad subyacente, inmutable. De manera similar, nuestro “contenido mental (citta-vṛtti)” es el brazalete y se puede cambiar: estamos buscando la realidad detrás de su apariencia (sva rūpe).

Solo puedo ilustrar esto con una experiencia personal que ocurrió hace más de treinta años y fue mi primera experiencia de un estado alterado de conciencia mientras practicaba āsana. En ese momento era vagamente consciente de que al hacer cualquier extensión completa del cuerpo experimentaba una sensación de tirantez en mi abdomen que nunca parecía ceder. Un atardecer, mientras trabajaba en mi esterilla, el sol aún brillaba e iluminaba la habitación. Había hecho algunos movimientos continuos yendo desde Makarāsana hasta Praṇamāsana, utilizando estos movimientos repetitivos del cuerpo para estabilizar la conciencia. Cuando mi cuerpo se sintió listo, entré en Bhujaṁgāsana y lo mantuve durante unas cuantas respiraciones, buddhi(conciencia / atención) se centró en la sensación interna en lugar de en vṛtti (la corriente de pensamiento).

Esta extensión bastante desafiante, en esa tarde tranquila y soleada, liberó repentinamente esa tensión abdominal y, simultáneamente, tenía disponible para mí, como si estuviera sucediendo en el presente, un evento de mi adolescencia que preferiría haber olvidado. Me tomó todo el coraje que tenía continuar manteniendo el āsana porque mi respiración cambió, se volvió superficial y rápida, mi corazón latía con fuerza y ​​mi boca se secó. Quería desesperadamente deshacer la postura, gritar, acurrucarme.

Lo que prevaleció fue el coraje y la fe con que mi guru me había infundido y sostuve el āsana, manteniéndome atenta. La tensión que se había liberado de mi estómago repentinamente buscaba otros lugares donde depositarse: mis hombros, mi mandíbula, moviéndose rápidamente para tratar de encontrar un nuevo lugar donde asentarse. Seguí manteniendo la postura y la atención firme, como me habían enseñado, el tiempo suficiente para que sucediera el milagro: mi propio cuerpo se adentró mas profundamente en la postura, la tensión pareció derretirse y logré un profundo silencio. Por unos pocos momentos mágicos el tiempo se detuvo; yo era tanto la mota de polvo que bailaba sobre los rayos de luz solar, tanto la propia luz que llegaba desde el infinito a esa habitación, tanto el sonido de las alas de los pájaros que golpeaban contra el aire cuando pasaban por la ventana, tanto el espacio interior y el circundante, como era el cuerpo en esa postura. La experiencia se convirtió en una sensación de plenitud y totalidad y completitud que no era mía, sino que estaba siempre-presente en todo el reino del ser.

Por un breve momento, en mi esterilla, el oro se había convertido en la realidad.

Hoy en día, el recuerdo del incidente adolescente es aún un recuerdo, es aún algo que me pasó, pero ha dejado de residir en mi cuerpo como tensión y no provoca ansiedad ni angustia. Si sucede algo que me lo recuerda (como escribir este blog), me doy cuenta de que no está acompañado por nada más que una fugaz compasión por mi yo más joven y por todos los involucrados. (No he descrito el incidente histórico simplemente porque lo que quiero enfatizar aquí es la experiencia en la esterilla. Es más, otros han tenido otros incidentes: cualquier tipo de incidente que se haya almacenado en la memoria del cuerpo y se haya convertido en nuestro "ser" puede evocar la misma experiencia.)

El āsana había revelado no solo un trauma histórico, sino algo mucho más profundo: la fe se convirtió en una experiencia. La experiencia en la esterilla de esa noche ahora es también una “experiencia recordada” y cuando las cosas se ponen tensas fuera de la esterilla en mis relaciones, cuando me siento enojada, herida o frustrada, tengo que recordarme que hay una totalidad y una plenitud para la vida que está esperando mi atención. Ese es quizás el mayor regalo del āsana: nos enseña a convertirnos en Maestros de la Conciencia. Por supuesto, cómo elijo responder -con mi frustración momentánea o desde esa experiencia recordada de totalidad perfecta- es mi responsabilidad.

Sin embargo, lo que esto también me enseñó es que incluso en la esterilla, el Yoga no es un viaje que deba realizarse a la ligera. Sigue siendo el viaje de los místicos: un paseo por el borde de lo conocido mientras se mira fijamente a lo desconocido. Por lo tanto, no podemos forjar nuestro propio camino a través de la jungla de la psique, lasvṛtticomo las llamó Patañjali. Este es un territorio completamente desconocido y, por lo tanto, debemos seguir el camino que otros que nos precedieron ya han recorrido. Seguir este camino requiere tanto fe como entrega, que exploraremos la próxima vez.

Pero primero tenemos que estar seguras de que este es el viaje que queremos hacer: esa es la primera parte de asumir responsabilidad.

Swami Ambikananda Saraswati

 

Referencias

1. Fan de Lady Windemere por Oscar Wilde, 1892.

2. Análisis de Personajespor Wilhelm Reich. Tercera edición, Noonday Press, Nueva York, 1992.

3. Históricamente, el yoga está emparejado con el sistema filosófico sāṁkhya y acepta su análisis de la creación. En él, Prakṛti evoluciona para crear / producir / convertirse en buddhi, que significa con bastante literalidad, conciencia. Cuando esta conciencia está ligada por completo a mi vida como un individuo que existe entre el nacimiento y la muerte y que desconoce la verdadera naturaleza del Ser, es buddhi, y cuando se hace consciente de su Naturaleza Universal, se convierte en buddha, el despierto. En el proceso de "convertirse en", Prakṛti también se convierte en el ahamkāra: la idea-de-yo divorciado de lo Universal. El Yoga Vaśiṣtha describe este fenómeno como jiva (cuando me conozco como yo/ser individualizado) y ātman (el Yo/Ser Universal). Ambas cosas son lo mismo, lo único que cambia es la conciencia. El Vaśiṣtha también describe a cit (conciencia no dividida) viéndose a sí misma como citta ~ la "materia mental" hecha de pensamiento y memoria.

4. Democracia y Educación por John Dewey. Macmillan, 1996.

5. Patañjali Yoga Sūtra-s; 2: 29,54 (retracción de los sentidos, y por lo tanto de la atención, de los estímulos externos a los estímulos internos; palabra formada por prati (atrás) + ā (en) + hāraformado a partir de la raíz del verbo hṛ = mantener).

Nota de traducción: La autora, swami Ambikanandaji, escribe incluyendo los dos géneros en el original. La traductora ha optado por usar el género femenino cuando usar almbos recargaría el texto.

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